Qué rápido pasa el tiempo
Hace varios meses que no escribo nada, sinceramente no es una práctica habitual en mí. Mi profe de taller literario estaría muy decepcionado. Ese mismo que tuve cuando cursaba el ciclo introductorio, en una materia de comprensión y escritura. Era marzo del 19 y entró al aula, que es una de esas enormes del segundo piso, muy atípica para el hacinamiento que suele ser habitual en mi universidad. Vino con un pulóver negro a pesar de que seguía siendo verano, supongo que el fresco de la mañana o su estética símil Fito Páez lo forzaban a tenerlo puesto. Se presentó, se llamaba Manuel y nos pidió sacar una hoja y plasmar en ella una breve descripción de nuestra persona. Un párrafo cortito, seis o siete renglones , ordenó. Después, redobló la apuesta y dijo ahora, preséntense ustedes dentro de cinco años . Aquí es donde aparece el quid de la cuestión, que merece un párrafo aparte. No recuerdo las palabras exactas que elegí. Sí que mencioné tres o cuatro cosas; tenía novia en aquel entonc...