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Mostrando entradas de mayo, 2022

A veces miro fotos viejas

 A veces miro fotos viejas que mi papá puso en un disco. Me veo a mí cuando era chiquito, a mis primos, a mis tíos cuando estaban juntos, a mi papá más flaco y con pelo, y, sobre todo, a mi abuelo, que ya no está, pero que en las fotos es inmortal. Siempre sonriente, siempre de camisa y en ojotas cuando no estaba trabajando, a veces con los malditos cigarrillos que hicieron que hoy no esté más. Veo su casa, hoy irreconocible, y su patio que está vacío, faltan sus armarios, su banco de carpintero, sus herramientas, claramente falta él.  Sé que es un tema recurrente últimamente, que escribo mucho y a lo mejor a nadie le interese más que a mí. El otro día vi tu cara, a tu hermano y a tu papá. Es increíble lo presente que estás, esa sonrisa es inconfundible. No me animé a seguir porque siempre me sacás alguna lagrima. De alguna forma se siente especial estar estudiando donde alguna vez trabajaste, es como si tuviera que ser así. No puedo olvidarte ni un sólo día, porque siempre es...

El día del censo

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 Es increíble que hayan pasado doce años de una estadística que en realidad debería hacerse cada cuatro. ¿Tienen idea de la cantidad de cosas que pasaron en una gruesa de meses? Es prácticamente erróneo utilizar como parámetro a la ocasión anterior. No saben cuánto cambió, no sólo el número, sino también las personas. Yo no me considero el mismo que era el 27 de octubre del 2010: Para empezar ni siquiera vivía donde vivo ahora, recién cumplía los diez. Era un nene de primaria que hacía cosas semejantes, todavía tenía a mi abuelo por ejemplo; iba a dormir a su casa que quedaba a un par de cuadras del cole. Vivía literalmente frente a la casa de mis primos, tenía todavía a mi primer mascota. Maggie, pobre. Ese nombre se lo puse yo por la bebé de Los Simpson, yo tenía un año y medio, iba de la mano con mis viejos y la vimos en un kiosco, le estaban buscando familia porque la encontraron en la calle, era chiquita. Tenía una foto hermosa que no sé dónde quedó, la tengo que buscar. Pero ...

El parcial de historia (segunda parte)

 Es impresionante cómo en dos semanas cambió todo. Realmente no esperaba una calma después de los días de mierda que venía pasando. No sé la nota y no necesito saberla, pero tengo la certeza de que pude hacerlo bien. Principalmente porque éste cuatrimestre me estoy juntando con gente muy buena al parecer. Me cayeron compañeros como una llovizna repentina, y bastaron dos repasos para aclarar todo, (incluso algunos de mis temas extracurriculares). Llevo un tiempito ya sin tocar la compu más que para estudiar, así que, creo que es justo dedicarme un ratito para mí, para escribir cómo se siente estar mejor. Sin embargo, no siempre tenemos todo lo que queremos: la semana que viene, también parcial (y la siguiente, otro más). Paremos el mundo un momento, tomemos un café y disfrutemos la paz, que por muy efímera que sea, tenemos derecho a bajar un cambio, de desahogarnos, no necesariamente tiene que ser la facultad la que monopolice nuestro tiempo (que ya de por sí se nos pasa volando).

El parcial de historia

 La semana que viene es la última clase previa al examen de Historia Antigua. Honestamente, nunca sentí que leía sin entender tanto como en ésta materia (aviso que estoy escribiendo esto para mí , para recordar mis sensaciones en éste punto y compararlas con el después de rendir). La cantidad de lectura es alucinante, al punto que parece imposible que, en cuatro o cinco preguntas dé cuenta de todo el material visto en apenas un mes y medio de cursada. De no ser porque tengo la cabeza en otro lado, quizás sería más optimista respecto a mis expectativas, pero me es imposible. Éste es, sin duda alguna, el cuatrimestre más difícil que voy a tener desde que empecé la carrera. Por todo el contexto: vengo de dos años virtuales puros, donde, de unas quince asignaturas, quizás en dos (¿o tres?) realmente me explicaron  lo que me daban para aprender (y el retorno a la dinámica pregunta-respuesta en forma presencial, es complicado). También, emocionalmente estoy raro, idealicé mucho a al...

La modificación de la muerte

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 Me sigo preguntando el significado de la vida, de todo o que consideramos cercano o ajeno. Todo eso que creemos conocer (y que, probablemente) tan poco sabemos. Estoy seguro que, después de todos estos sentimientos, nada quedará de eso en este cuerpo. O quizás es lo que creo ahora, mientras tuve una semana difícil e intento volver a ser yo. La muerte es un extremo, ¿Quién no le teme a la muerte? Nadie, todos, en algún momento sufrimos ese temor, nos persigue todos los días aunque, cuando nos envolvemos en la rutina, nos olvidemos. Y esto me hace pensar; ¿se puede estar "muerto" a pesar de estar vivo? ¿Qué diferencia hay entre la soledad, la falta de inteligencia emocional, y la muerte? Técnicamente, no pereció aquel que aún siente, ¿pero qué tal si lo único que sentimos es un vacío? Últimamente, me cuesta muchísimo encontrar la motivación para "ser"

El asedio de Charleston

  Año 1718, en Nassau. 27 de abril, miércoles: Duncan Walpole, reconocido pirata que alguna vez habría servido a la Armada Real inglesa, regresó a Nassau, el asentamiento de todos los "marineros independientes". Luego del asesinato al gobernador Laureano Torres en La Habana, a manos de Duncan, los residentes de Nassau creyeron que podían estar "en paz", y seguir con sus actividades delictivas con normalidad, sin la presencia de los españoles en Las Antillas, no había peligro relativamente real en el radar de los piratas, se equivocaron. Rogers, Woodes Rogers, un corsario inglés, el gobernador de Las Bahamas (lugar geográfico donde, evidentemente, se encuentra Nassau), ya tenía en la mira que esto podría llegar a suceder, ante un evento como el asesinato de Torres, la corona británica decidió tomar cartas en el asunto. Una flota de la armada real desembarca en la isla, ante la atenta mirada de Duncan, Jack y Edward. Charles Vane y Benjamin Hornigold son los "rep...