Es increíble que hayan pasado doce años de una estadística que en realidad debería hacerse cada cuatro.
¿Tienen idea de la cantidad de cosas que pasaron en una gruesa de meses? Es prácticamente erróneo utilizar como parámetro a la ocasión anterior. No saben cuánto cambió, no sólo el número, sino también las personas.
Yo no me considero el mismo que era el 27 de octubre del 2010: Para empezar ni siquiera vivía donde vivo ahora, recién cumplía los diez. Era un nene de primaria que hacía cosas semejantes, todavía tenía a mi abuelo por ejemplo; iba a dormir a su casa que quedaba a un par de cuadras del cole. Vivía literalmente frente a la casa de mis primos, tenía todavía a mi primer mascota.
Maggie, pobre. Ese nombre se lo puse yo por la bebé de Los Simpson, yo tenía un año y medio, iba de la mano con mis viejos y la vimos en un kiosco, le estaban buscando familia porque la encontraron en la calle, era chiquita.
Tenía una foto hermosa que no sé dónde quedó, la tengo que buscar.
Pero se notaba que ibas a ser enorme, no sólo de tamaño (que lo eras) sino también por el corazón que tenías. Con Nacho siempre nos acordamos de que nos mordías los tobillos (jugando, pero hacía sangrar) y que "no se te podía tocar" cuando estabas comiendo porque te ponías como loca. Es curioso ver que a pesar del tiempo, las mascotas no pierden la esencia nunca.
Vivías pegada a mi viejo, todo el día, y pareciera que tu apellido era "siempre en el medio" porque literalmente había que tener ojos en todos lados para no tropezarse con vos (nunca pude sacarme esa costumbre yo tampoco, a pesar de que ya no estés, supongo que le pasaste la posta a Cata, que no sólo es parecida físicamente a vos después de todo).
Me acuerdo cuando estabas viejita, ni bien nos mudamos. Que ya no tenías ganas de hacer nada y no fue hasta que vino Titi y empezaste a vivir de nuevo, volviste a correr, a correrla a ella más que nada.
Titi está muy bien, te manda saludos y dice que te extraña, que fue muy duro ver que te fuiste y que te admira porque te bancaste dos tumores (el segundo, del tamaño de mi cabeza, todavía no lo puedo creer, el veterinario dijo que era muy difícil que volvieras a levantarte y a las dos horas fuiste a tomar agua. Te habían sacado, fácil, un kilo y medio del cuerpo, estabas loca).
No sé cómo, no sé por qué. Lo que sí sé es que yo no podría, no tengo tanta voluntad. Fue muy duro perderte e ir al día siguiente al colegio, que te pregunten por qué estás mal y después te digan "es solo un perro".
No es, no me olvido más el día, domingo 13 de marzo de 2016.
¿Sabés qué es lo peor? no puedo decir que fue el peor día de mi vida, porque ese mismo día vino Cata, que también es un quilombo hermoso (honestamente, no se me ocurre familia que el mismo día que muere una de sus mascotas, le dé la oportunidad a otra).
No pude hacer el duelo nunca, Cata no me dejó. Es como si nunca te hubieras ido, viviste 13 años más los 6 y pico que lleva ella acá, que es igual de caradura que vos pero le tiene miedo a la lluvia, al viento, a la oscuridad.
No puedo terminar de escribir.
Maggie
Titi y Cata
Comentarios
Publicar un comentario